Como todos los animales sociales, las ratas han desarrollado una estructura social completa para permitir a su colonia operar con tranquilidad.

Debemos imaginar la jerarquía como una escalera: la rata más dominante, llamada alfa, tendrá su lugar en el peldaño superior; la rata más dominante en segundo lugar, llamada beta, estaría en el segundo peldaño; y así sucesivamente hasta llegar al a rata menos dominante, llamada omega, que ocuparía su lugar en la parte inferior de la escalera.

Las ratas obtienen estas posiciones con peleas. El más fuerte gana. Las ratas alfa serán los adultos dentro de un grupo de jóvenes, o los machos dentro de un grupo de hembras. Por ejemplo, supongamos que tenemos un adulto omega en un grupo de ratas. Si cambiamos al adulto omega a un grupo de jóvenes, automáticamente se convertirá en alfa debido a su edad (por eso es más fácil introducir ratas jóvenes en un grupo; los alfa no se ven amenazados por ellos y los jóvenes asumen rápidamente un papel sumiso).

Las colonias de ratas siempre tienden a tener algún combate por la dominancia dentro de sus luchas-juego. Esto es normal ya que la jerarquía es cambiante debido a que los integrantes envejecen.

Al introducir una nueva rata en una colonia, comenzarán las peleas por la jerarquía. Normalmente el primero en golpear será el alfa, luego el beta y así sucesivamente con todos los miembros de la colonia y si no consigue superar a ningún miembro se convierte en el nuevo miembro omega.

El tiempo que tarda una colonia de ratas en establecer su orden jerárquico cuando se introduce una nueva rata es variable. Si la nueva rata es sumisa, encontrará fácilmente un lugar en el grupo; si la rata está decidida a ser alfa, tardará más, habiendo más conflictos en el grupo.

Estas luchas son una parte normal del proceso de socialización de las ratas. Por eso debemos dejar a nuestras ratas que lo lleven a cabo, aunque la nueva rata esté un poco “arrinconada” durante el proceso. Únicamente debemos intervenir cuando veamos señales de rabia, ya que es posible que le causen daños graves al nuevo miembro. Si esto ocurre, sacaremos a la nueva rata del grupo y comenzaremos de nuevo el ritual de socialización desde el principio.